Rabietas en niños y niñas ¿Cómo abordarlas de manera respetuosa?
En pandemia muchas dinámicas familiares han tenido que cambiar y adaptarse a una nueva forma de vivir. Convivencia familiar 24/7, actividades comunes limitadas dentro del hogar, escasa interacción con otros adultos, niños y niñas. Asimismo, poco a poco se han ido retomando algunas actividades, como volver al trabajo, jardín o colegio y relacionarse nuevamente con pares. ¿Cómo ha impactado esto en nuestros hijos e hijas?

Este escenario de contante cambio e incertidumbre, ha hecho más frecuente en niños y niñas la aparición de síntomas ansiosos, cambios de humor y mayor demanda hacia los padres, lo que muchas veces se traduce en situaciones de reacciones de descontrol conductual intenso.

Las rabietas o pataletas se expresan generalmente a través de la ofuscación, llanto descontrolado, rabia o pataleo. Estas actitudes, son una forma de comunicación que permite a niños y niñas manifestar sus emociones frente a situaciones que les generan frustración, rabia y enojo.

Las rabietas se suelen manifestar entre los 2 y cuatro años de edad, periodo donde niños y niñas aún no cuentan con herramientas de manejo de la rabia ni tampoco de las consecuencias de sus actos. Sin embargo, las situaciones de pataleta, son oportunidades de aprendizaje para que niños y niñas conozcan sus emociones, y también para que padres, madres o cuidadores, aprendan a conocer a su hijo o hija, identificando situaciones de riesgo y abordarlas de manera respetuosa.

¿Cómo abordar una pataleta y dar seguridad a nuestros hijos e hijas? Algunas recomendaciones son:

  • Mantener la calma: Ser un ejemplo de calma y crear una atmósfera tranquila, lo que ayudará a mantener el control de la situación, asimismo contener al menor y ofrecerle una actividad que lo distraiga.
  • Entendimiento: Sin apresurar ni con refuerzos, internar entender cuál fue el gatillante de la pataleta y tratar de poner un nombre a lo que se cree que pueda estar pasando, como por ejemplo “te enojaste porque otro niño tomó el juguete que querías”.
  • Cambiar el foco de atención: intentar distraerlo con otra actividad o darle una nueva alternativa, por ejemplo, “sé que lo estás pasando bien, pero tenemos que irnos, ¿te parece que nos vayamos escuchando y cantando tu canción favorita?”. Si se logra, es importante reforzar y decirle lo bien que lo hace.
  • Entregar seguridad: Ser consistente en cumplir lo que se dice para transmitirle seguridad, ya que esto es lo que más necesitan en esta etapa de desarrollo.
  • Evita dejarlo/a solo/a: dejarlo o mandarlo a otra parte a pensar, solo aumentará la rabia y pena, y le enseñará que no puede contar contigo en momentos difíciles.
  • Explicaciones simples: una vez finalizada la pataleta, buscar un momento tranquilo para hablar de lo ocurrido, ayudándolo/a a ver que sintió y cómo logró calmarse, de esta manera se podrá explorar en conjunto otras maneras de reaccionar en una próxima situación.

Finalmente, si pese a que se ha utilizado el respeto, sentido común, humor y el juego para relacionarse con él o la menor, y las rabietas persisten o se hacen cada vez más consistentes y menos controlables, es recomendable consultar a un especialista para que apoye en este proceso.

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  Fuentes:

https://www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/infant-and-toddler-health/in-depth/tantrum/art-20047845

https://www.crececontigo.gob.cl/tema/manejo-respetuoso-de-las-pataletas/4/

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