Seis alarmas que revelan un posible trastorno de la conducta alimentaria
Las consultas por este tipo de trastorno han aumentado durante el periodo de pandemia. ¿La razón? Ester Mayerson, psicóloga especialista en esta materia, nos da la respuesta y también nos explica el cómo podemos detectar si estamos frente a un posible caso.

Durante este periodo de pandemia han surgido diversos artículos en medios de comunicación, respecto al considerable aumento de consultas por trastornos de la conducta alimentaria. Este tipo de trastornos son enfermedades psicológicas multifactoriales, donde hay factores que influyen que pueden ser individuales, familiares o sociales.

De acuerdo con Ester Mayerson, psicóloga clínica, docente de la Universidad Adolfo Ibáñez y especialista de ConectaDoctor, este aumento en las consultas se relaciona con la presencia de nuevos casos y también con la exacerbación de conductas de restricción o descontrol, en pacientes que ya padecían este trastorno de manera previa al periodo de confinamiento.

Según la especialista, esta situación se explica a partir de la incertidumbre y todo lo que estamos viviendo en este contexto de pandemia, más todo aquello que ha rondado en torno a la comida, el cual ha sido un eje principal de nuestras vidas en todo este tiempo. El comer ha sido uno de los principales distractores, como el hacer recetas en familia y también al estar en la casa, el movernos hacia el refrigerador se vuelve una conducta mucho más recurrente.

¿Cómo identificarlo? La experta en esta materia nos entrega algunas alarmas generales para identificar un posible trastorno de la conducta alimentaria y de esta manera poder buscar apoyo con un especialista:

1) Fijarnos en los cambios que está teniendo en la alimentación, por ejemplo si se ha comenzado con una dieta restrictiva. Todo trastorno de la conducta alimentaria parte con una dieta, entonces hay que tener mucho cuidado, porque las dietas nunca son aconsejables.

2) Cuando vemos en alguien la preocupación por la comida. Esto cuando es una preocupación mayor de la que se tenía habitualmente o culpa al comer o cualquier tipo de conducta alimentaria que llame la atención, como por ejemplo estar comiendo muy rápido, cantidades muy grande o estar moviendo la comida sin comer mucho, dejando todo en el plato, ir al baño inmediatamente después de comer, esconder comida o encontrar muchos restos de comida o envoltorios en el basurero.

3) A nivel de peso, si hay un aumento o una disminución de peso en poco tiempo, sería otra señal que nos pueda dar indicio de que sería bueno consultar.

4) Cuando hay aumento del ejercicio físico excesivo, cuando se pueden ver vómitos o el uso de cualquier medida compensatoria después de comer.

5) Alteraciones en los ciclos menstruales. También síntomas físicos como por ejemplo sentir más frío de lo habitual, mareos; y en relación a la imagen corporal, cuando la persona está escondiendo más su cuerpo, con ropa ancha, etc.

6) A nivel de comportamiento. Cuando vemos que hay una baja significativa en el rendimiento académico o laboral o ciertas conductas de aislamiento, aumento de síntomas depresivos o ansioso.

Finalmente de acuerdo a la especialista, ante cualquiera de estos puntos sería aconsejable consultar y siempre desde el mejor abordaje, el que considera equipos especializados y multidisciplinarios, donde esto requiere ser abordado con tratamiento farmacológico, con apoyo psicológico y apoyo nutricional.

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